viernes, 6 de mayo de 2022

Como pasa el tiempo

 Hoy revisando la nada me encuentro con todo. Sorpresa, estoy aquí. Algo que nace como terapia y que evoluciona hasta lo que es hoy. ¿Y tú que eres?

Yo soy más de cocacola que de kalimotxo, y aunque no ando algo perdido si que a veces me siento vencido. Debe ser la edad, llegar a la treintena es algo bonito, ya te tocará fiu, ya te tocará. Cuántos cambios y qué poco tiempo, cuánto tiempo y qué pocos cambios. No sé ni por donde empezar, la verdad que la vida es bonita y una hija de puta a partes iguales.

He cambiado de zapatos y de corte de pelo, pero sigo siendo el rey o al menos eso dice mi abuela. Una crack la señora María. Hecha esta entradilla hablando de nada prosigo a seguir con mi prosa carente de mensaje, o bueno solo con uno, sigo vivo.

Imagino que tú también, compañera en la distancia, aunque hace demasiado que no nos olemos. Imagino que sigas en Madrid, viviendo el sueño americano. Te imagino en un despacho de abogados importante (por ejemplo) pero sobre todo quiero imaginarte feliz. 

De verdad.

Pero de la buena.

Buenísima.

Y por qué digo esto, porque no te haces una puta idea de lo que me ha costado mi felicidad, pero muchísimo. También de verdad. Pero de la buena. Buenísima. He pasado una etapa muy jodida de mi vida y ahora valoro más las pequeñas cosas como los pitillos que no me fumo o las copas que no me bebo. Pero sobre todo valoro mi tiempo y mi felicidad, por eso me ocupo hasta el último segundo y vivo como si no hubiera un mañana, porque no lo hay.

Encara t'estimo.